Órdenes judiciales islámicas sobre la ley de castigo

En el cuerpo igual, un hombre puede continuar interrumpiendo reglas sin abarcar el resultado calamitoso que tales profanaciones tienen en su personalidad y humanidad. El resultado que tiene sobre la cultura es una corrupción popular y las leyes sociales prevén la oportunidad de que algunas interpretaciones o ejecuciones sean negligentes o condonadas. Si él sigue en pié con sus vicios, la ley divina trabaja de manera rápida. Esta ley trabaja lenta pero confiadamente. El resultado de las malas actuaciones puede ser retardado y en ocasiones indetectable, pero a la extendida el efecto de incremento va a ser indudablemente horrible y lamentable. Si un hombre recibe las reglas divinas como su código guía, va a poder ver los inevitables efectos calamitosos y sacar sus escaleras. Esto se denomina “Tauba” en la ideología islámica. Además puede aflojar la lesión con su buen desempeño cuando haya repasado sus fases. Esos que cesen de recibir normas de Alá Todopoderoso, van a ser perdonados; pero los que repiten su delito son camaradas de fuego donde van a estar persistentemente “. La primera obligación de la ley divina es confiar en el Alá invisible como constructor, nutriente y profesional total. Esta creencia debe ser con locura y fe absoluta y no sólo una declaración verbal consuetudinaria. Esta fe debe ser con pasión y firmeza y no sólo una afirmación verbal consuetudinaria. Cuando seguimos la señal de tráfico cuando un policía no se muestra, esa vez exponemos nuestra completa sumisión a las leyes de tráfico y la autoridad oculta. El resultado es un tráfico controlado y chato. Y esta cosa debe ser practicada cuando hacemos Umrah vía el pack Umrah. El caos en nuestras rutas hay que a nuestra falta de fe en la consecuencia efectiva de la obediencia a los mandamientos. La ley divina asegura que todos los movimientos y críticas del hombre, por chicos que sean, van a tener su resultado malo o ilusionado. El preocupante empeoramiento de hoy en todos los ritmos de la vida revela nuestro rechazo a confiar en la Ley Divina de Venganza. Debemos comprender que no hay ninguna fuga de esta norma. Varios tienen fe en que sus santos, dirigentes espirituales, llamados “Pirs” y “Aulya” intervendrán en su nombre y los llevarán al paraíso. El universo entero trabaja en armonía con las normas establecidas. El hombre fué preestablecido la potencialidad de examinar estas reglas para el provecho de la hombría. No debe tener miedo de los poderes de la naturaleza o del universo. En contraste, la naturaleza y el universo deberían tenerle miedo. El hombre es la exclusiva formación que no está garantizada para continuar las reglas. Permitió seleccionar su avance de acción; pero una vez tomada la elección, las secuelas no tienen la posibilidad de ser transformadas o las penas aprobadas a otra persona. Alá Todopoderoso no produce calamidades ni patologías. En este sentido, el Sagrado Corán dice que no hay calamidad que te ocurra a ti, sino como resultado de tu propia acción. Las reglas divinas tienen un desarrollo reconocido en el que los significados no son de forma sencilla aceptables. La distingue temporal es la distinción retro de la amnistía. Biografía del autor: Ayaz Wagho es un escritor de contenido profesional. Se ganó un nombre destacable en la escritura de contenido por medio de sus capacidades brillantes. En la actualidad está presentando sus escritos para la visa umrah.


Deja un comentario