La verdad sobre la oración

¿Has estado en algún momento en esta circunstancia? Sé que lo he hecho. Estás en una actividad social de oración de grupo y estás oyendo a un hermano o hermana en especial que va sin frenos porque se ve que es una década; o estás en un funeral o acontecimiento de la iglesia y la persona que está dando la oración está diciendo las expresiones correctas, tanto que está evocando a varios aleluyahs y amén y sí señores. Todo en lo que puedes reflexionar, justo en ese instante, es en’ Hombre, esta persona sabe cómo orar’, o’ Hombre esta persona sabe cómo tocar a Dios’, y te quedas sintiéndote intimidado porque sabes que no puedes rezar de esa forma. ¿Alguna vez te pasó esto? Mi cabeza se remonta a Lucas 18:9, cuando Jesús hablaba de la oración del fariseo y del publicano. El fariseo pidió con expresiones desarrolladas y con rectitud, subrayando todo el bien que ha podido haber hecho, y estoy seguro de que había unos cuantos’ Amens y Haleluya’ en medio; pero el publicano sencillamente salió humildemente a Dios y dijo:’ perdóname por haber pecado’. Era el Publican y no el fariseo. Usted ve la forma en que Dios piensa es tan diferente a la cabeza del hombre. No obstante, no me malinterpreten, no me agradaría decir que las oraciones desarrolladas hechas por los santos no son escuchadas por Dios, sino que lo que estoy diciendo es que ustedes además tienen la posibilidad de tocar a Dios con unas escasas expresiones. Además es verdad que la mayor parte de las ocasiones menos es siempre mejor. Entonces, la oración no se expresa en las muchas expresiones que se le habla a Dios. Se expresa en la forma de un corazón. La oración es una conversación de corazón a corazón con Dios. Salmo 51:17 lo dice correctamente:”Los sacrificios de Dios son espíritu quebrantado, corazón contrito y contrito, oh Dios, no despreciarás;” Algunas veces en la oración no hay necesidad de decir bastante, sólo tres palabras:”Padre, perdóname” o “Padre, te necesito”. No tienes que intentar emular a los que te cubren o intentar continuar a las “masas”. Sólo sé tú mismo. Dios no requiere un show. Todo lo que requiere es sinceridad. Habla a Dios como hablarías con un amigo. Confía en él, como confiarías en tu compañero más próximo. Entonces, les daréis cuenta de que les sentiríais bastante superior luego de la oración, que si lo hubierais hecho como el fariseo y hubierais orado con las expresiones más desarrolladas. Deje que Mateo 6:7-8 sea su guía de oración y no se equivocará. Dice:”Pero cuando oréis, no uséis vanas repeticiones, como lo hacen los paganos; porque suponen que oirán por su enorme alegato. No seáis, ya que, como ellos; porque tu Padre sabe lo que necesitáis antes de pedirle;”Filipenses 4:6″ No tengáis precaución de nada, sino que en todo orando y suplicando con acción de gracias den a comprender vuestras necesidades a Dios;”Acuérdate que Dios ya sabe lo que necesitáis antes de soliciar, por eso si seguís esta simple fórmula de oración, jamás les equivocaréis. Lo llamo “P. P. T.” Alabanza, Petición y Acción de Gracias. Empieze siempre la oración con alabanzas a Dios. Luego de esto, tú le has dado a comprender tu petición. Entonces, siempre acaba tu oración agradeciendo a Dios por responder tu petición. ¿Cuál es la realidad sobre la oración? La oración es fácil. Es sólo “P. P. T.”. Biografía del autor: En la actualidad soy asistente administrativa en una facultad, copropietaria de un negocio de artesanía en metal y además trabajo en mi página web www.complete-christian-living-bible-study.com Con pasión por la escritura he escrito artículos, libros, cuentos, conversaciones, poesía y canciones. Dios me ha bendecido con el don de enseñar y en la actualidad soy el maestro jefe de estudios bíblicos y maestro de escuela dominical dentro de mi asamblea y además he predicado numerosos mensajes locales y en el extranjero.


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