Es Jesús el único camino a Dios

Desde hace tiempo, los cristianos no sólo creyeron, sino que han defendido enérgicamente la iniciativa de que Jesús es el exclusivo sendero hacia Dios.como católico yo mismo, fui uno de estos que no sólo creyó esto, sino que se encontraba listo para debatir y debatir con cualquier persona que cuestionara lo que yo pensaba que era una declaración incuestionable llevada a cabo por ningún otro que Jesús mismo. Esa afirmación está registrada en Juan 14:6. Jesús dijo:”Yo soy el sendero, la realidad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. Para mí, que alguien cuestionara esta osado afirmación equivalía a una herejía. De hecho, yo erróneamente pensé que si un individuo no suponía que Jesús era el exclusivo sendero a Dios, no podía ser católico. Admito que por el momento no creo nada de esto. De hecho, en este momento que me conozco un poco mejor a mí mismo, me doy cuenta de que sólo argumentaba vigorosamente esta creencia errónea en relación a Jesús, porque temía en misterio que Jesús no sería el exclusivo sendero hacia Dios. Además, yo razoné en voz baja y temí que si Jesús no era lo que él decía que era, eso lo hacía un lunático delirante. Este es aún el argumento primordial que varios apologistas cristianos hacen para argumentar que Jesús es el exclusivo sendero a Dios (ver los escritos de Josh McDowell, como ejemplo). No obstante, la realidad real es esta:”Ustedes sólo creen en las cosas de las que no tienen seguridad,” como ha dicho una vez un sabio maestro espiritual. Entre otras cosas, no crees en el sol, ¿verdad? ¡Por supuesto que no! ¿En qué hay que creer? ¿Que existe? Pero, tú sabes que lo realiza porque puedes verlo, sentir su calor, de esta forma como ver sus efectos. No posee sentido decir, entonces,”Creo en el sol”. O,”Creo, como nos dicen los investigadores, que el sol es un espacio muy, muy ardiente y que nos ofrece luz.” Entendemos que todas estas cosas son verdaderas sin la necesidad de creer que lo son. Por eso, no hay nada en qué creer. Es sólo en lo que crees, pero no puedes entender con seguridad, lo que comunmente se transforma en una “creencia” y entonces requiere ser defendida. Lo que verdaderamente sabes jamás requiere defenderse. Para ponerlo de una forma más familiar,”La verdad no requiere defensa”. Deepak Chopra ha dicho una vez:”Las creencias son un encubrimiento de la inseguridad”. Esto quiere decir que cuanto más prominente y definitivo es el tono de un individuo que argumenta su criterio, más prominente y definitivo es comunmente un indicio de la hondura de la inseguridad que siente con sus argumentos. Posiblemente haya escuchado a los predicadores gritar mientras predicaban. Hacen esto porque varios de ellos no sólo son inseguros en relación a quiénes son, sino que además son de todas formas inseguros sobre lo que dicen. Lo sé porque fui uno de ellos a lo largo de bastante más de dos décadas. Me llevó un largo tiempo darme cuenta de esta fácil verdad.comunmente poseemos nuestros chicos egos envueltos cerca de sistemas de creencias todavía más chicos y después sentimos, cuando alguien cuestiona esas creencias, que nos encontramos siendo atacados en lo personal. Por eso, luego de todos estos años, esto es lo que puedo mencionar con seguridad. Esto es lo que sé, no sólo una creencia. Primero, sé que nadie sabe que hay un Dios, y bastante menos una manera (o la manera) de comprender a Dios, asi sea por Jesús o por algún otro medio. Para mí, lo verdaderamente que puedo mencionar con seguridad es que he tenido una vivencia inexplicable que sigue en pié transformando mi mirada sobre mí mismo, cómo me siento sobre el planeta, cómo veo a los otros y cómo vivo mi vida. Esta vivencia de transformación interior fué tan intensamente transformadora de la vida que no conozco otra forma de explicarla sino indicar la oportunidad de que lo que he experimentado es Dios, o trascendencia, o Sabiduría Universal, o la Conciencia misma. El nombre, de esta forma como el sexo, no me importa. Además, no siento ninguna necesidad de debatir y proteger si lo que me está dando es Dios o si los efectos son transformacionales. Puedo ver los resultados en mi propia vida. Y otros además. Segundo, además sé que cuanto más le presto mi atención (y para mí eso es por medio de la meditación) a este “Santo Otro”, como lo llamó Rudolph Otto, más pacificamente estoy, más feliz me siento, y más totalmente satisfecho con todo, introduciendo mi


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