El infierno no existe

No, el infierno no existe, pero el infierno sí. La tortura por el fuego no existe, como sólo se puede acertar cómo no se aplica esto, debido a que sólo hay un Dios de Amor. Sólo hay división del Padre, ese es el verdadero infierno. El infierno existe, el fuego del infierno no! Fuimos redimidos por Jesucristo, por Su acto de amor, Su distribución, Su obediencia, Su libre albedrío, Su selección de Amor; Su Sangre Derramada nos cubre a todos. Todos somos redimidos y tenemos la posibilidad de por felicidad ir enfrente del Padre. Pero, ¿cómo comenzó esta mentira y manipulación? El fuego y la predicación de azufre comunmente son citadas incorrectamente y malentendidas. La iniciativa de Gehenna (o Ge Hinnom en hebreo), un nombre derivado de un profundo barranco al sur de Jerusalén, popular como el “valle de los hijos de Hinnom”. En este lugar se habían hecho cosas horribles por sacrificio a los no santos. Luego de un lapso de tiempo esto fue utilizado como un espacio que esos que fallecieron y cuyas familias no reclamaron que sus cuerpos fueron verdaderamente arrojados al pozo de fuego, este lugar llamado Gehenna. Esos que fueron dejados por sus familias, separados del amor, fueron entregados al estado y dejados aquí en este lugar como su cementerio. Este era un espacio que era un vertedero en todos los sentidos de la palabra, era un espacio de putrefacción, basura, apestando a viento y era un espacio perpetuo de quema gracias a la echada añadida para sostener el sector ardiendo. Varios sabían de esto porque era un espacio que era asqueroso y perturbador, el olor debía ser completamente horrible. Esto fue utilizado como una especificación para contribuir a la multitud a identificarse con el saber de cómo era la verídica división de Dios. La multitud de la etapa comprendía que era un espacio donde enterraban a los que estaban separados de su familia. Es un espacio de tormento porque nos encontramos premeditados a ser amor, conformados por amor, sirviendo al Amor Único de Dios y distribuyendo este amor. Demonios, la división de Dios es estar separado de este amor. No debemos estar en este lugar, tenemos la posibilidad de seleccionar el cariño y comunicar con Dios. Se nos amonesta por nuestras selecciones separadas de Dios y se nos recuerda el padecimiento inseparable siempre que seleccionamos la división de Dios. Por eso se utilizó el ejemplo drástico del hoyo ardiente, para ofrecer a la multitud una comprensión más profunda por medio de un caso de muestra efectivo y bien popular del tiempo de la división y la carencia de amor. Siempre nos animan a estar en este lugar de amor y a seleccionar comunicar con Dios en amor. Observemos las referencias escriturales al infierno:”Pero yo les digo que cualquier persona que esté enojado con su hermano va a estar sujeto al juicio. De nuevo, cualquier persona que le diga a su hermano,’ Raca,’ es responsable frente el Sanedrín. Pero cualquier persona que diga:”¡Idiota!” va a estar en riesgo de incendio del infierno.” Mateo 5:22 Acá vemos a Jesucristo comentando otra vez con apariencia de parábola para contribuir a la multitud a comprender mejor. Si recordamos que somos hijos de Dios, cuando hablamos a que alguien más es un “tonto”, ¿de qué nos encontramos en riesgo aquí? ¿Podemos ver cómo nuestras expresiones y acciones hacia otro reflejan lo que está en nuestro corazón? ¿Podemos comprender cómo la lengua puede ser esa utilidad que nos asiste a contenernos, no presumir de cómo somos superiores o de cómo tenemos la posibilidad de sentarnos a evaluar, pero utilizar nuestra lengua por amor y no condenar a nuestros hermanos y hermanas? ¿Aunque nuestros hermanos se equivoquen, nos equivocamos todavía más con ellos por medio del de nuestra lengua, reflejando la furia y el juicio desde dentro de nuestro corazón? “Si tu ojo derecho te hace pecar, sácalo y tíralo. Es preferible que pierdas una sección de tu cuerpo que que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno”. Mateo 5:29 De esta manera es como tenemos que ser observadores en dominarnos a nosotros. Esta es una parábola, una ilustración de cómo debemos accionar para remover el pecado de nuestro ser. No debemos arrancar una sección de nuestro cuerpo, acuérdese que esto es sólo una ilustración que detalla cómo tratar con nuestras selecciones de pecaminosidad. Tenemos que ser ese lugar de amor y admitir donde no nos encontramos amando, donde no nos encontramos siendo como Dios sería, amar como Dios amaría, llevar a cabo como Dios haría, comunicar como Dios compartiría. Debemos ver el inconveniente y corregirlo. No hacemos


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